domingo, 8 de enero de 2012

RECUERDOS

Diseminados como de un puzle las piezas,
los recuerdos en aquella habitación
formaban en mi cabeza
su imagen impregnando mi corazón.

Retazos de pincelada incierta
mezclaba mi alma con dolor
componiendo la sola pieza
que se llevaba mi razón.

Y tras de mi cerrar la puerta
y alejar mis pasos de aquel salón
como brisa suave y fresca
apartaba de mi ese clamor.

Tiré la llave al acabar la escena
en algún lejano rincón
donde ni yo ni nadie pudiera
encontrarla y perder el control.

Las lágrimas volaron con su imagen,
el día de sufrimiento acabó,
pasó a través de mi un ángel
dejando paz en mi corazón.

LA LLAVE

Soy libre en mi sentimiento y pensamiento,
esclavo soy de mis palabras,
tengo un mundo inmenso dentro
y hacia fuera una pequeña ventana.

Nadie sospecha lo que llevo
encerrado en mi alma,
en un mundo traicionero
hay que guardarse las espaldas.

Y de que me sirve lo que poseo
si solamente en mi descansa,
si lo tengo en sueños prisionero
bajo cien candados por si se escapa.

Rico el mundo del que vengo,
pobre el que me aguarda,
esperando como Lázaro en el lecho
un levántate y anda.

Yo no tengo la llave del cielo,
esa magia idolatrada
en la que todos los pensamientos
sean expuestos a las miradas.

SÓLO ELLA

Un cuerpo que levanta pasiones,
una cara como el agua pura y limpia,
un as de corazones
transita por la atestada avenida.

Camina con sus tacones,
sutil gacela erguida,
despertando emociones
y a veces algo de envidia.

La contemplan los hombres,
las mujeres la imitan
y ella ajena a los mirones
muy suavemente camina.

Pelo que cae a borbotones
en bucles rubios que la iluminan,
mecida por un soplo de colores
su aroma invade las esquinas.

Sonrisa que promete amores
labios de ensueño la acarician,
disipa por la acera los nubarrones
y levanta a su paso la brisa.

lunes, 2 de enero de 2012

LUNA DE INVIERNO

Blanca luna
en noche de invierno,
faro que alumbra
el límite del cielo.

Mira como ninguna
allá abajo el suelo,
tierra en penumbras
iluminada por su espejo.

Fría ciudad dormida
que no contempla su reflejo
tapada bajo un manto
de nieve y de sueño.

Alguna luz perdida
como vela en un desierto,
denota quien dormita
al calor del tibio fuego.

Y la luna blanca sonríe
esperando en su desvelo
a que el día la ilumine
y la cubra con su velo.

AQUELLA NOCHE

Desde las ventanas del hospital
velando al moribundo en su cama
contemplaba las luces de la ciudad
en aquella triste noche callada.

Sólo se escuchaba el palpitar
de su corazón que se aceleraba
y el sonido singular
de una respiración que se apagaba.

Lágrimas saladas como el mar
resbalaban por su piel ya mojada
contemplando la vida pasar
de largo de quien a su lado agonizaba.

Ese hombre al que no supo dar
el cariño que necesitaba
y al que ya no podrá hablar
ni decirle cuánto lo lamentaba.

Se va apagando la ciudad,
ya empieza a clarear el alba,
su padre en silencio ya
descansará por siempre en su alma.

RELATIVO

No somos ni un grano de arena
del desierto más grandioso,
ni una brizna de tierra seca
en el universo ignoto.

Y encerramos una vida,
un mundo dentro de otro,
una experiencia sentida
en el cofre del tesoro.

Caja de tapa dormida,
llave perdida en lugar remoto,
encerrando agua hervida
estallando por los poros.

Y nos creemos grandes
por sentirlo todo,
pequeñas hormigas salvajes
aplastadas con un soplo.

Alguien juega a la vida,
piezas de ajedrez somos,
nos creemos libres para movernos
cuando en realidad nos maneja otro.

SE FUE EL AMOR

El cofre del tesoro saqueado,
migajas quedando al descubierto,
el amor de un matrimonio roto
esparcido como margaritas a los cerdos.

El respeto se quedó solo,
sólo queda orgullo y resentimiento,
destrozados los dos como lobos
luchando por el mismo hueso.

Convivencia que causó destrozos,
remaron los dos contra el viento,
cada uno salvó su trozo
rompiendo el amor eterno.

Ya sólo quedan sollozos,
rescoldos de ceniza y tiempo
que desaparecerán en la nada
como si nunca hubiera sido un incendio.

Y la magia que un día lo fue todo
se esfumó como el humo en silencio,
se enterró como arena en el lodo
bajo un manto de desencanto y sufrimiento.